Construye tu equipo ideal: Estructura y personas
El trabajo en equipo no es simplemente un concepto de moda en el ámbito corporativo; sigue siendo la máxima ventaja competitiva en cualquier industria, empresa u organización, por encima de la tecnología o las finanzas. En el episodio más reciente del podcast Influencia e Impacto, profundizamos en una realidad innegable para el liderazgo: nada grande se construye solo.
Muchos líderes caen en la trampa de intentar cargar con toda la responsabilidad operativa y estratégica. Cuando esto sucede, una visión extraordinaria se convierte rápidamente en una pesadilla desgastante por la falta de un equipo cohesionado que soporte el peso del crecimiento. Para evitar este colapso y asegurar el éxito sostenible, es fundamental evaluar si contamos con el equipo correcto, lo cual se divide en dos pilares esenciales: la estructura y las personas.
El primer pilar es la estructura organizacional.
Un error sumamente común entre los líderes es diseñar el organigrama basándose únicamente en las personas que tienen hoy. Al hacer esto, la organización se prepara para sobrevivir el presente, pero inevitablemente se quedará rezagada para los desafíos del futuro. Es imperativo proyectar cómo se verá nuestra organización en los próximos años y crear una estructura que soporte esa visión a largo plazo. Además, dentro de esta estructura, es vital cuidar la amplitud de control; un líder no debería tener un número excesivo de reportes directos, ya que liderar a demasiadas personas imposibilita un acompañamiento profundo y efectivo.
El segundo pilar son las personas.
El principio definitivo aquí es tener a la persona correcta en el asiento correcto. Pero, ¿cómo definimos a la “persona correcta”? Es aquella que representa y vive en su totalidad los valores fundamentales de la organización. Alguien puede ser extraordinariamente talentoso, pero si no comparte los valores de tu equipo, su presencia generará fricciones constantes y frustración. Una vez que tienes a la persona con los valores alineados, el “asiento correcto” significa que el individuo no solo cuenta con la capacidad técnica, mental y emocional para el puesto, sino que también desea asumir esa responsabilidad genuinamente.
Formar y mantener equipos requiere intencionalidad. Es momento de abandonar el modelo del líder solitario y comenzar a construir equipos reales, estructurados estratégicamente y profundamente alineados en sus valores.
