Hay una frase que cambió nuestra manera de entender la iglesia. Viene de una reunión de crisis en Hechos 15, donde la iglesia primitiva discutía qué exigirle a los que llegaban.
Cuando alguien que no conoce la iglesia entra por primera vez, no está pensando en la visión ni en el presupuesto. Está haciéndose cuatro preguntas en silencio.
Invertiste meses en una serie de mensajes sólida, contrataste músicos increíbles y diseñaste grupos pequeños donde la gente se siente en casa. Todo eso se juega en los primeros diez minutos.
Durante demasiado tiempo el agotamiento se usó como medalla en el ministerio. Pero el desgaste extremo no es señal de fidelidad: es la antesala del colapso.